Desconocer tus intereses y capacidades

Muchas veces hacemos elecciones de carrera porque creemos que dará mucho dinero. Y no es nuestra culpa, el capitalismo contemporáneo permea nuestra manera de pensar y cometemos el error de juzgarlo todo con criterios económicos. Pero también tenemos una vida, sueños, deseos y sentimientos, y también talentos que merecen ser aprovechados y desarrollados.

Elegir una carrera es una decisión de vida. No quiere decir que el programa educativo que escojas determine tajantemente lo que vas a hacer el resto de tu vida, pero sí impacta lo que harás a corto y mediano plazo. Un buen punto de partida es decidir cómo quieres vivir.

Muchas carreras terminan definiendo un modo de vida, un arquetipo de rutina cotidiana que se basa en lo que haces y en lo que consumes todos los días. Identifica cuáles tus prioridades ¿superarte a diario? ¿ayudar personas? ¿tener mucho tiempo libre? ¿liderar equipos? ¿viajar mucho? ¿buscar y crear conocimiento nuevo? ¿enseñar? La información que hay a nuestro alrededor es muy diversa, pero sentar tus prioridades te permitirá tener una hoja de ruta con la cual acercarte a aquellas que realmente quieres estudiar y que te pueden llevar al estilo de vida que deseas.

No investigar el contexto

Con frecuencia tendemos a elegir una carrera según ideas difusas que provienen del imaginario popular. Y, sin embargo, estamos rodeados de profesionales que ejercen creativamente sus carreras de forma que nunca hubiéramos imaginado. Sólo es cuestión de buscar un poco entre los amigos de tus familiares, o en los eventos de emprendimiento, o en los diversos grupos de intereses en los que puedas participar en tu territorio. Acércate a esos profesionales, pregunta cómo llegaron a su actividad actual, cuál fue su proceso, identifica cómo piensan, cómo ven el mundo: normalmente nuestros resultados en la vida dependen de la manera cómo vemos el mundo y a nosotros mismos.

Igual, ese mismo contexto económico favorece a unos y se la pone difícil a otros. En Colombia, por ejemplo, los graduados de derecho anualmente exceden los 16000 jóvenes y su tasa de empleo a duras penas llega al 60%. No se trata de que no estudies derecho, sino que, si es tu decisión, tengas en claro que tendrás que hacer un esfuerzo mayor para diferenciarte como profesional y encontrar tu nicho de mercado, o complementarlo con otras ocupaciones. En todo caso, no hay actividad, por superficial que parezca, de la que uno no pueda vivir siempre y cuando sepa pensarla en términos de mercado.

Mecanismos como el Observatorio Laboral de Educación[1] te permiten identificar cuáles son las carreras más estudiadas, y a la vez investigar cuál es el porcentaje de empleabilidad de cada una. El SNIES[2], por su parte, te permitirá investigar qué clase de carreras de educación formal se ofrecen en el país, en qué universidad y en qué ciudad.

Por último, recuerda que hay una amplia oferta de educación virtual dirigidas a necesidades muy actuales del mercado en plataformas como Platzi[3], Doméstika[4] o EDX[5]. Esto te permite tener una idea de qué es posible realizar en el mundo.

Los profesionales las usan para actualizarse, y tú las puedes usar para conocer más sobre tus intereses.

¿Estás seguro de que ya exploraste todas las opciones posibles?

Ceder a las presiones externas

En casa, decirle a tu familia que vas a estudiar una carrera determinada generará expectativas en ellos. No bien harás tres o cuatro semestres de medicina y todos querrán preguntarte qué hacer con esa molestia o ese dolor.

Sin embargo, algunos padres se opondrán a la decisión.

Compréndelos, ellos se oponen porque tienen una idea del mundo basada en lo que han visto o vivido. Ellos te quieren y quieren lo mejor para ti. La mejor manera de persuadirles es demostrando que realmente has hecho un proceso de búsqueda y que tienes información infalible de que se puede ser exitoso en esa carrera.

Recuerda que, si quieres convencer a otros, primero debes convencerte tú mismo.

Tus amigos, aunque no lo parezca, son una presión mayor de lo que piensas.

Los seres humanos tendemos a ceder a la presión a la conformidad, imitar lo que vemos en los otros para sentirnos normales. Esto suele llevar a muy malas decisiones.

Elegir una carrera entre las que estén de moda, sin un conocimiento previo de en qué consiste, ocasiona a la larga más disgustos que satisfacciones. O también rechazar una carrera porque otros, desde el imaginario popular, tengan prejuicios sobre ellas puede cerrarte la puerta a una gran oportunidad para desarrollarte.

Test de Orientación Vocacional

 

[1] Anchor Text: “Observatorio Laboral de Educación”   Link: http://bi.mineducacion.gov.co:8380/eportal/web/men-observatorio-laboral/ubicacion-geografica

[2] Anchor Text: “SNIES”   Link: https://snies.mineducacion.gov.co/consultasnies/programa

[3] Anchor Text: “Platzi”  Link: https://platzi.com/

[4] Anchor Text: “Doméstika”  Link: https://www.domestika.org/es/courses

[5] Anchor Text: “EDX”  Link: https://www.edx.org/es