El 27 de diciembre de 2017, el gobierno de Juan Manuel Santos Calderón promulgó la ley 1874 del mismo año, con la cual se busca reestablecer la enseñanza obligatoria de la historia en la educación básica y media de nuestro país. De acuerdo con lo anterior, el objetivo de dicha ley es hacer evidente la necesidad de esta “como una disciplina integrada a las ciencias sociales” en aras de que “los estudiantes tengan como referencia el contexto cultural, geográfico, y político para formar ciudadanos que transformen el presente y futuro, a partir de la comprensión crítica del pasado para no repetirlo”.[1] 

La historia regresa a las aulas después de que, a mediados de los años 80, fuera suprimida por la “revolución” educativa de Belisario Betancur Cuartas. La estocada final la dio la ley 115 de 1994, cuando en su reemplazo, se creó la cátedra de ciencias sociales.  De este modo se proponía que los estudiantes aprendieran de forma integrada antropología, ciencia política, sociología, geografía e historia. Pese a esta multidisciplinariedad, este dictamen fue el principal responsable de un analfabetismo histórico y político que ha imposibilitado que un gran número de colombianos sean partícipes del amplio panorama de la identidad nacional.

Es por esta razón que servidores públicos,  estadistas, “historiadores” y en general la opinión pública del país, tildaron como positiva la ley en cuestión. Sin embargo, el restablecimiento de la cátedra amerita dos sencillas consideraciones al respecto. La primera, relacionada con el diseño curricular y la implementación de la asignatura, pues el objeto de la ley es claro en su redacción: “reestablecer la enseñanza de la historia de Colombia como una disciplina integrada en los lineamientos curriculares de las ciencias sociales”. Es decir, no se crea una nueva asignatura ni se modifica la dedicación horaria semanal. No se reestablece nada. La promulgación de la ley, obedece a aquella tendencia en la que los vacíos de formación se llenan con asignaturismos y cátedras transversales que buscan atender problemáticas relacionadas con la sexualidad, la accidentalidad vial, la afrocolombianidad, y en este caso particular, el proceso de paz.

La primera, relacionada con el diseño curricular y la implementación de la asignatura, pues el objeto de la ley es claro en su redacción: “reestablecer la enseñanza de la historia de Colombia como una disciplina integrada en los lineamientos curriculares de las ciencias sociales”. Es decir, no se crea una nueva asignatura ni se modifica la dedicación horaria semanal. No se reestablece nada. La promulgación de la ley, obedece a aquella tendencia en la que los vacíos de formación se llenan con asignaturismos y cátedras transversales que buscan atender problemáticas relacionadas con la sexualidad, la accidentalidad vial, la afrocolombianidad, y en este caso particular, el proceso de paz.

La segunda consideración, tiene que ver entonces con la posibilidad de ampliar el debate sobre la necesidad de la enseñanza de la historia como espacio académico independiente, y pensar además, en ¿qué tipo de historia que queremos enseñar? ¿dirigida a quienes? ¿con qué objetivo? ¿sobre cuales acontecimientos? ¿seguiremos enseñando la historia oficial, la de los próceres, las grandes batallas y las guerras que conformaron nuestra nación? ¿ o haremos, por el contrario, énfasis en aquella serie de procesos desplegados en el tiempo que han influido en nuestra cotidianidad, nuestras formas de producción y organización?

El reto es claro y la importancia de la historia no está entredicha. Los seres humanos necesitan ser conscientes de su historicidad, de su singularidad y desarrollar su perspectiva de pasado, de temporalidad, de vínculos con la sociedad, pues es este conocimiento histórico el que promueve el desarrollo de los individuos en sociedad.


[1] Ley 1874 de 2017, por la cual se modifica parcialmente la ley general de educación, ley 115 de 1994 y se dictan otras disposiciones. http://es.presidencia.gov.co/normativa/normativa/LEY%201874%20DEL%2027%20DE%20DICIEMBRE%20DE%202017.pdf (29/01/2019)